Pintura: Reynaldo Guillermo Rivera (Perú)
Qué sombrío se ve todo
cuando se está solo,
tan perdido, deformado,
vagando en un cielo mustio,
rodando el olvido y la soledad.
Más tarde, sin embargo,
del mismo modo venturoso
que debían atraerse dos astros
en la oquedad del universo,
al minuto exacto y perfecto
ellos sincrónicos convergen
siguiendo una ley irrevocable
que concilia sus destinos.
Y el amor de pronto estalla
en la gravedad de aquella sombra
entre charlas maduras,
vehementes, apasionadas,
apurados por desnudar
el corazón, uno frente al otro.
Es la energía total del alma
que precede a la del cuerpo.
Luego se reconocen,
se tocan, se urgen, se sostienen,
dos seres como astros alumbrando
tibios y azules en ley que se cumple,
es el tiempo que ya les pertenece.
tibios y azules en ley que se cumple,
es el tiempo que ya les pertenece.
Marysol Salval
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