Cuán frágil puede ser el amor,
se parece tanto al
dandelion,
sin embargo, cómo logran
ambos albergar tanta
riqueza.
No basta la contemplación
para alcanzar su belleza
ni suspiros extasiados
que estallen su esplendor.
Se necesita del ser
toda la fuerza y resuello
y un deseo ferviente
para irradiar su grandeza.
Marysol Salval
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