En alguna parte del Universo debe existir un lugar en el que seguramente se amontonan las cosas hermosas que hemos sido incapaces de dar. Un planeta lejano y lleno de polvo que nadie cuida, y que estará repleto de buenos deseos que se ahogaron en nosotros, de sonrisas no expresadas, del perdón no dado, de miradas perdidas y lágrimas contenidas, un territorio atestado de caricias extraviadas, de abrazos moribundos, de palabras no dichas... Soy consciente de lo mucho que debo a las personas y a la existencia, tantas experiencias vividas y lecciones aprendidas, tantas cosas buenas que yo sí pude recibir, y como me resisto a continuar perdiendo cuanto he debido entregar, siento la necesidad imperiosa de manifestarme sin olvidar a ninguno, sobre todo en estas fechas tan significativas y llenas de sentimiento: A mi familia que sabe ser incondicional, a aquél ser humano que me tiene en un lugar privilegiado de su corazón, a mis queridos amigos por el regalo de su afecto y comprensión, a las personas que siempre me acompañan y que me envían de vez en cuando un entrañable correo, y también a quienes se acercan a mi vera para enriquecerme con su presencia y leer en silencio mis pensamientos, que por suerte, pude traducir en palabras.
Por todo esto, deseo significarlos y darte las gracias, por ayudarme a no enviar a ese retiro del Universo las cosas que con la mejor de las intenciones puedo ofrecer, un lugar ignorado que estará muy lejos del asteroide donde vive El Principito cuidando a su preciosa flor... Ese maravilloso Principito que todos y todas alguna vez fuimos, y cuya ingenua bondad todavía hoy cobijamos en algún rincón secreto y luminoso de nuestro ser. Finalmente, decirles que los quiero y que les deseo, ahora y siempre, muchos momentos plenos de Amor, Alegría y Paz.
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