Pintura: Juan Nicieza Lavilla
Volver es permisible
porque las despedidas
no siempre son finales,
podrían ser presagios
de dulces reencuentros.
La senda así prospera
desatando el embrollo
de las rémoras secas
que resisten el paso
al abrir el retorno.
Si la cruel despedida
equivocó el destino
y colmó los caminos
con el dolor y el llanto,
volver es permisible.
Y una brisa de júbilo
saciará la sequía
del adiós impiadoso
que ahogaba el respiro
y marchitaba el alma.
Si el lugar del regreso
fuese luz y alegría,
con fervor a la enmienda
se ha de tornar, valiente,
dando un paso tras otro
al punto de partida.
© - Marysol Salval
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