Ilustración: Carolina Butron Avalos
• La madre lloraba, el padre se iba para siempre y la hija supo cómo era eso de cargar el mundo entero sobre sus hombros.
• Colores tan brillantes nunca vio como los envoltorios de dulces enviados por su tía. Guardó cada color entre páginas y perpetuó los dulces.
• Tuvo que regalar su muñeca, mamá dijo: Sé niña buena, pero ella fue niña triste.
• Un papel de seda y un peine sobre sus labios fueron su primer instrumento. Descubrió la verdadera música.
• No volvería a mirarla a los ojos, la maestra que tanto amaba le mintió: Crecerás, le dijo.
• ¡A dormir! decía mamá, pero la pequeña no pudo, los horribles fantasmas ocuparon primero su cama.
• Le dolió más que nunca el castigo culpable porque era inocente.
• Dejó de envidiar a los niños que viajaban en avión. La pequeña aprendió a leer.
• Así, así, desde abajo hasta arriba, le dijo la niña a la madre. Y el amor pudo medirse.
• Si dejas de tocarme, dejaré de tocarte, le dijo la niña al viento.
• Si dejas de moverte, dejaré de moverme, le dijo la niña al mundo.
• Sostuvo el pajarito entre sus manos pero éste raudo voló, la niña sostuvo el pajarito todo el día.
• La niña vio a una oruga volverse mariposa. Ese día, la niña también pudo volar.
• La niña quiso ser grande y fue grande. De grande quiso ser niña y ya no pudo.
© - Marysol Salval

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