Pintor: Antonio Morano
Así va pasando la vida entre rosas y espinas,
ellas brotan antagónicas, pero siempre unidas
encendiendo luciérnagas y derramando umbrías.
Tristeza y alegría, son dos cómplices osadas
que bandoleras ocupan toda nuestra existencia,
se amarran a ella con nudo eterno que nunca afloja.
Así amanecen los días y se cierran las noches
ocupándose de todo, lágrimas van regando
entre pausadas sonrisas, cada una en labor propia.
Nada hay más real de ver, ni más claro, ni más cierto
que la vida que transita sincrónica y sin tregua
por un jardín de rosas con aguzadas espinas.
© - Marysol Salval
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