Ilustración: Eulalia Cornejo
• La palabra nueva que papá le enseñó se quebró en su boca y sus letras se multiplicaron en su cabeza.
• Todo el día siguió el sendero que surcaban las hormigas y no pudo ver si esa senda conducía a la libertad.
• Lanzó su barquito de papel en el charco del jardín y conoció todos los mares.
• Creyó sobre el gran poder de Dios cuando escuchó al océano bramar dentro de las caracolas.
• Luchaba con ella y la dominaba cada noche, el niño era un gran gladiador. Al apagar la luz, la vencida retornaba a su sitio, debajo de su cabeza.
• El niño corrió, corrió para acercarse y no hizo más que alejarse.
• Con sus manos cavó un agujero en la tierra y descubrió que la vida sigue también en la oscuridad.
• Extraterrestres y astronautas, soldados y malhechores, policías y piratas, todos en armonía comparten con él su bicicleta.
• Cuando el niño se volvía invisible, nadie se daba cuenta.
• Se cortó el hilo de su cometa y mientras ésta libre se alejaba, el niño comprendió que él no sería nunca un pájaro.
• Los hombres no lloran, le dijo el padre, y las lágrimas del niño en raro encantamiento, se transformaron en saliva.
• Es hora de ponerse pantalón largo, le dijo mamá. Desde ese día, por desgracia, sus rodillas permanecen limpias.
© - Marysol Salval
• Todo el día siguió el sendero que surcaban las hormigas y no pudo ver si esa senda conducía a la libertad.
• Lanzó su barquito de papel en el charco del jardín y conoció todos los mares.
• Creyó sobre el gran poder de Dios cuando escuchó al océano bramar dentro de las caracolas.
• Luchaba con ella y la dominaba cada noche, el niño era un gran gladiador. Al apagar la luz, la vencida retornaba a su sitio, debajo de su cabeza.
• El niño corrió, corrió para acercarse y no hizo más que alejarse.
• Con sus manos cavó un agujero en la tierra y descubrió que la vida sigue también en la oscuridad.
• Extraterrestres y astronautas, soldados y malhechores, policías y piratas, todos en armonía comparten con él su bicicleta.
• Cuando el niño se volvía invisible, nadie se daba cuenta.
• Se cortó el hilo de su cometa y mientras ésta libre se alejaba, el niño comprendió que él no sería nunca un pájaro.
• Los hombres no lloran, le dijo el padre, y las lágrimas del niño en raro encantamiento, se transformaron en saliva.
• Es hora de ponerse pantalón largo, le dijo mamá. Desde ese día, por desgracia, sus rodillas permanecen limpias.
© - Marysol Salval

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