Pintura: Perla Fuentes
Qué haría yo sin mis manos, desprovistas
de blandura tersa
y cándida belleza,
mas útiles son, ufanas de nobleza
pertrechos menestrales, voluntaristas.
A veces yo las miro con un tonillo
de tristeza por tenerlas relegadas
a su suerte, ¡pobres aves desplumadas!,
ya perdieron hace tiempo lustre y brillo.
Sin chistar, rudas, en vuelo señalado,
tan ajadas, deslucidas van mis manos,
mas yo sé, son don del cielo bien hadado.
Qué haría sin ellas, damas de trabajo
cuyo rigor me ha nutrido y abrigado.
¡Pobres aves!, tan ajadas van mis manos.
© - Marysol Salval

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