Pintura: Pepe Gelo Gelo
Cuando el desaliento anquilose cruel
mis pisadas y arroje
mis rodillas
hacia el polvo sombrío del camino,
que no me falte tu aliento, que no me falte.
Cuando mis brazos débiles y mustios
se deslicen rendidos en mis flancos
temerosos de arbolar el mañana,
que no me falte tu aliento, que no me falte.
Cuando mis párpados entorne
y pierda la luz de lontananza
que encumbra hacia el horizonte,
que no me falte tu aliento, que no me falte.
Cuando el tono festivo de mi voz
se deforme y cubra mi garganta
de sollozo angustiado y de dolor,
que no me falte tu aliento, que no me falte.
Que no me falte ver, que no me falte
que no voy por la vida solitaria,
que estás muy cerca ciñendo mis pasos,
que tu aliento es brío, que me alzas.
Tú me impulsas y agrandas, quiero escuchar
tu exhorto bendito cuando a mi oído
tú vas diciendo fuerte y decidido:
tú vas diciendo fuerte y decidido:
¡Párate y sigue, no desmayes!
Junto a ti, yo siempre voy.
Junto a ti, yo siempre voy.
© - Marysol Salval

No hay comentarios.:
Publicar un comentario