
La felicidad es como una visita; como una pariente extravagante y jovial que se presenta cuando menos la esperamos. Nos organiza una fiesta y luego desaparece, dejando en el aire un olor a flores silvestres. No podemos exigir que venga, lo más que podemos hacer es disfrutarla cuando se le antoja venir.
Por eso, atrapémosla en el momento en que pase como un globo impulsado por el viento hacia un cielo azul y luminoso.
2 comentarios:
Así es,una estrella fugaz que siempre regresa para volver a irse,hay que saber verla cuando se presenta,a veces en pequeñas cosas, atrapar esos momentos,disfrutarlos y esperar los siguientes.
Un abrazo
Un abrazo tambien para ti, Ondina, muy agradecida por tu visita y que tengas muchos momentos felices.
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