
En la televisión un profesor de psicología infantil decía que los padres de familia deberían tratar a sus hijos como tratan a sus mejores amigos: con cortesía, dignidad y diplomacia.
"Jamás he dado a los míos otro tratamiento que ese", dije para mis adentros. Pero aquella noche reflexioné un poco sobre el asunto.
Suponiendo que vinieran a cenar a mi casa mis mejores amigos Pepe y Virginia, sería asi...
"¡Vaya! ¡Ya era hora de que llegaran! ¿Qué han estado haciendo? ¿Perdiendo el tiempo? Cierra la puerta, Pepe. ¿Acaso naciste en un pesebre? ¿Y, que tal Virginia? ¿Cómo te ha ido? Hace mucho tiempo que quería invitarte.....¡Pepe!
Cuidado con los bocaditos. Te vas a estropear el apetito.
¿Qué te pasa Pepe? Estás inquieto...anda al baño..no te estés aguantando.
No vayas a dejar la toalla en el piso cuando hayas terminado.....Si tienen hambre, pasemos a la mesa. Vayan a lavarse las manos mientras sirvo la comida. No me digas que las tienes limpias, Virginia, te ví jugando con la perra."
" Pepe, tu siéntate aquí y Virginia acá, donde hay medio vaso de jugo. Bien sabes que siempre lo estás derramando. Pepe, veo que no te has servido coliflor. ¿Es que no te gusta? ¿La has probado alguna vez? Prueba una cucharadita, si no te gusta, no te obligaré a que te la comas...Pero al menos, pruébala...O si no, no habrá postre...¿En qué estabamos?...Pero, Virginia, ¡no hables con la boca llena! Y usa la servilleta, por favor..."
En ese momento de mi ensueño, entró mi hija a mi dormitorio. - Me alegro de verte hijita - le dije con amabilidad.
- ¿Qué he hecho ahora? - Respondió con un suspiro.
"¡Vaya! ¡Ya era hora de que llegaran! ¿Qué han estado haciendo? ¿Perdiendo el tiempo? Cierra la puerta, Pepe. ¿Acaso naciste en un pesebre? ¿Y, que tal Virginia? ¿Cómo te ha ido? Hace mucho tiempo que quería invitarte.....¡Pepe!
Cuidado con los bocaditos. Te vas a estropear el apetito.
¿Qué te pasa Pepe? Estás inquieto...anda al baño..no te estés aguantando.
No vayas a dejar la toalla en el piso cuando hayas terminado.....Si tienen hambre, pasemos a la mesa. Vayan a lavarse las manos mientras sirvo la comida. No me digas que las tienes limpias, Virginia, te ví jugando con la perra."
" Pepe, tu siéntate aquí y Virginia acá, donde hay medio vaso de jugo. Bien sabes que siempre lo estás derramando. Pepe, veo que no te has servido coliflor. ¿Es que no te gusta? ¿La has probado alguna vez? Prueba una cucharadita, si no te gusta, no te obligaré a que te la comas...Pero al menos, pruébala...O si no, no habrá postre...¿En qué estabamos?...Pero, Virginia, ¡no hables con la boca llena! Y usa la servilleta, por favor..."
En ese momento de mi ensueño, entró mi hija a mi dormitorio. - Me alegro de verte hijita - le dije con amabilidad.
- ¿Qué he hecho ahora? - Respondió con un suspiro.
4 comentarios:
Yo opino que con nuestros hijos, debemos mantener una relacción de amor incondicional y palpable, de cariño, con una confianza plena.
Pero esa filosofia de "ser el colega de tu hijo", no sirve a la hora de educarlos, sobre todo en las primeras etapas de su vida.
P.d: Gracias por vistar mi blog, allá era bienvenida, siempre que desees pasarte.
Totlamente de acuerdo, caqfss...Seguro que pasaré nuevamente a visitarte.
Marysol no he podido contener una carcajada despues de leér tu relato jajaja "cierto"
Sonia
Sonia: Me alegro mucho que te gustara, sobre todo que te identificaras...jajaja..Un abrazo
Publicar un comentario