Edvard Munch ( Noruega)
Todo lo que puedo
en este estremecimiento
de existencia,
todo lo que puedo
como una penitente
y no alcanzo el alba
porque mi alma es ahora
una puesta de sol iterativa
y mis pensamientos sombras.
Hay quehacer para aceptar
la sequía y las brumas,
la ausencia del aire,
de perfume;
hay quehacer para encalar
los hondísimos rasguños
que la hoz del tiempo deja
y te desarman.
Todo lo que puedo,
lo juro,
pero el agobio es tumulto
noctámbulo insomne
y suena fuerte,
se subleva,
se vuelve convulsión
en el centro del pecho.

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