Pintura: Frida Kahlo
me revuelco en este pecho
entremedio de mis huesos.
entremedio de mis huesos.
Qué condición tan terrible
del torbellino corazón
y su perenne batalla,
y su perenne batalla,
sitiar el alba, ir a tientas.
Sería alcanzable acaso
deleitarse en esta fiesta
¡Ah, la bienintencionada
afín a las otras especies!
afín a las otras especies!
Cómo se obra tal proeza,
baje el Dios del Universo
y aclare esta encrucijada,
y si me escucha el Altísimo
por providencia discierna
perdonar esta soberbia:
por providencia discierna
perdonar esta soberbia:
Venga pues a revelarme
la misericordia humana,
concédame afecto leal,
la caridad, la honradez,
áleme de paz y albedrío;
yo quiero palpar, ver, oír,
habitar el mundo azul
como un infante lo hace,
alma genuina y cándida.
Más, me apiado de los niños
con su inevitable y cruel
conflagración de crecer,
psiquis desafortunadas
van llagando centímetros
estropeados y atávicos,
victimas de la confusión
turbia, fondo de oropeles,
la adulta y damnificante
carnavalada de siempre.
con su inevitable y cruel
conflagración de crecer,
psiquis desafortunadas
van llagando centímetros
estropeados y atávicos,
victimas de la confusión
turbia, fondo de oropeles,
la adulta y damnificante
carnavalada de siempre.
Dónde fulgor, el portento,
cuánto queda hacia el milagro,
dónde temblor, el suspiro,
dónde sonido, la cítara,
mi vista es cuajo de niebla,
mi oído un foso silente.
Devuélveme, oh Dios, el don
de la infancia, aquel escondrijo
de sencilla entelequia,
seguro sabría llegar al milagro;
lo juro, mi Dios, yo sabría
calmar este pecho,
llenar el vacío con alma temprana.
Devuélveme, oh Dios, el don
de la infancia, aquel escondrijo
de sencilla entelequia,
seguro sabría llegar al milagro;
lo juro, mi Dios, yo sabría
calmar este pecho,
llenar el vacío con alma temprana.

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