
Dicen que hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida:
Escribir un libro (llevo cinco y algo más) Plantar un árbol ( he plantado casi un centenar) Tener un hijo ( he parido tres)
Esta máxima podría estar diciéndonos que:
Plantar un árbol es ( además de hacerlo literalmente en beneficio de la humanidad) preparar nuestras vidas en lo mental, físico y espiritual, alistar el terreno, y sembrar buenas semillas; proponiéndose metas que se transformen en árboles grandes y robustos.
Tener un hijo es lo más preciado que le puede tocar a una persona, el llamado de la naturaleza a hacerse cargo de la preservación de la especie y de educar a las futuras generaciones en el camino del bien, perpetuarnos no solo en lo físico, también en lo espiritual.
Escribir un libro es que nuestras vidas sean dignas de narrar y hacer que otras personas nos vean como ejemplos a seguir. La historia de nuestra vida, aquella que es única entre todas las infinitas posibilidades de acción de la naturaleza.
Tres actos que nos hablan de cómo trascender, cómo dejar una huella; nuestras semillas, nuestro legado, y nuestro buen nombre para el futuro.
Si me muriere mañana, puedo decir ahora que dejaría un saldo positivo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario