Pintura: Goya

Pasamos la vida entera queriendo aprender, intentamos ser mejores en una interminable lucha íntima; hablamos del amor, de la generosidad, del perdón, hasta nos atrevemos a dar lecciones de evolución y virtud, pero basta un pequeño acontecimiento en la vida, un instante triste que vuelve del pasado repentina e inesperadamente, para que todo lo aprendido se derrumbe como un castillo de naipes. No es más que la oscura comprobación de que un dolor intempestivo puede llevarnos a actuar sin juicio empantanándonos en una, al parecer, intrínseca y vergonzosa pequeñez.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario