De dos en dos
dejó las cosas en la mesa
pero ellas se cubrieron de polvo.
Para distraerse en la espera,
bebió el rojizo racimo
que en una copa dormía
y sintió acedada,
vinagre la garganta.
Las lecciones toman formas inesperadas,
aprendió que es mejor asir
solamente el instante
porque allí no existen pendientes
ni promesas que valgan.
Supo también
que tanto el vino como el querer
siempre
siempre han de ser de primera.
dejó las cosas en la mesa
pero ellas se cubrieron de polvo.
Para distraerse en la espera,
bebió el rojizo racimo
que en una copa dormía
y sintió acedada,
vinagre la garganta.
Las lecciones toman formas inesperadas,
aprendió que es mejor asir
solamente el instante
porque allí no existen pendientes
ni promesas que valgan.
Supo también
que tanto el vino como el querer
siempre
siempre han de ser de primera.
Marysol Salval
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