mas que un cielo amenazante,
ella, tan lejana de si misma
evoca un antiguo rito chaparrero
conjurando al endriago del miedo
pero sólo la inquietud se atreve
a pararse frente a ese espejo.
La renuncia sobreviene entonces
como tromba que arrasa,
que rompe, que curva,
que rompe, que curva,
y se dejará caer, hoja seca
insustancial
expósita del viento.
Marysol Salval
expósita del viento.
Marysol Salval
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