Pintura: Francisco Sanchis Cortes (Valencia)
Ese lugar tan antiguo
que de mí no conoces
seguirá girando
hasta mi muerte,
calesita ortodoxa
de la infancia
que ensucia rodillas
y mis trenzas despeina.
Pequeños libros
con sus ricas estampas,
y las hijas de trapo
descubriendo en mi voz
cuentos inocentes,
buscan la frescura
del mosaico vidriado
suelo de tardes calurosas,
cuna de maternidad
incipiente, plástico tibio
de sonrisas estáticas
y llantos inventados.
La saudade conmueve
más allá del tiempo;
y yo sé, aún en la locura
con su furia inclemente,
llegarán todavía en secreto
aquellas tardes dibujadas,
brotarán invaluables
a mis ojos mis muñecas,
regalos de mi padre,
que insistiendo sonrientes
a él también me volverán.
Marysol Salval

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