Mujer pequeña
más, ángel inmenso
incansable y bondadoso,
tus alas blancas tendidas
cubrieron al prójimo
urgido y moribundo.
En tu sonrisa eterna
la verdad de Dios
a pesar del dolor,
misionera de sari,
misericordia ungida
y amor desprendido
entre tus velos.
Resplandece tu luz
eres ejemplo,
tu sincera entrega,
tu total renuncia
y honda religiosidad
es reflexión eterna
para nuestras vidas.
Descansas ya
en altas dimensiones
junto a otros seres únicos
que como tú
fueron enviados
para enseñarnos,
y seguirá por siempre
encandilando
tu legado hermoso
de grandeza y amor
incomparables.
Marysol Salval
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