Cómo ruge el bufadero bajo el mirador,
salpica su misterio, estremece y vocifera,
lanza una elegía vaporosa y bramadera,
es un grito del bajío en náutico furor.
La marea arremete los muros peñascosos
zarandéandolos de espuma con su oleaje,
ondulada luego y revoltosa en su abordaje
la salobre se alza por resquicios quejumbrosos.
Ah, la mar, tan bella y enigmática señora
que se tiende hechicera engalanando el paisaje,
a veces es serena cual madre protectora
y otras veces bravía de furia arrolladora.
Ah, la mar, de contorneado y albo espumaje
yo la venero mansa y también turba en coraje.
Cuánta vida mece en su corriente abrazadora
tan enorme y tan indómita, hembra lidiadora.
Cómo brama, cómo grita hacia el azul celaje,
es su empuje en el bajío, bajo el mirador.
Marysol Salval
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