Si pudiera frenar el
brío
de este aluvión
destemplado
que me oprime el
corazón
al yo contemplarte,
hermano.
Encandila mi
entendimiento
la estampa de tu
antigua gloria,
germen pródigo de
esfuerzo,
de erudición y de entrega.
Fuiste el hacedor
dramático
de podios iluminados,
esplendoroso
ejecutante
que vive ahora,
paradójico,
en carne propia una
tragedia.
El viento sopla
despiadado
y gira, gira
reiterante
en torno a ti y a la
injusticia,
al olvido y al desamparo.
Si pudiera soltar mis
manos
para elevarte al
cielo tuyo,
eres claro fanal
luciente,
alma inmortal, lucero
azul,
más brillante que
tantas luces
que ahí se cuelgan
inicuas.
Hombre digno,
virtuoso artífice,
yo quisiera otra vez
mirarte
sin pesar en la
mirada…
Quién pudiera izar la
justicia
y moldear la
esperanza,
quién pudiera dar el abrazo
de la tierra que no abandona,
que no destierra, que
no olvida.
Errabundo eco
arbitrario
es el poderío de
pocos
y el extravío de
muchos…
Tu creación no podrá
ser
inútil polen, es
semilla
fructuosa y renovadora,
es legado luminoso
que hoy transita los
confines
sobre conmovidas alas
de albos y locuaces
pájaros
que circundan tu haz
en bandada.
© - Marysol Salval
Dedicado a Heine Mix
Toro
(Dramaturgo, Director y Actor de teatro chileno)
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