Cuando lo digo
No me lo creen
Porque descaradas se asoman
Mis venas, y me las quedan mirando
Bajo la piel trasparente,
Blanca, dicen que soy
Arrimada de tan lejos, forastera
Árida y pálida como la luna.
Pero yo atestiguo otros colores
Que pigmentaron mi savia,
Vengo desde la raíz de un roble,
Broté como semilla nueva
Que bebe agua de la vertiente
Acunada por la hojas yertas de los ulmos
Floreciendo alegre entre las piedras
Creciendo húmeda, junto al verde musgo.
Hace tiempo que he nacido
Pero no la vez que me parió mi madre,
Nací después, en dorado terruño
Donde el frío cala y el aire huele a humo,
La lluvia fiera copula con la tierra
Y el amor que surge de ese lecho
Fecunda flores rojas en mis sienes.
Vengo de la montaña,
Del río, de todas las aguas
De rezar las oraciones de los pinos
De aprender de la oratoria de los pájaros
Y de beber la elocuencia de los astros
Que festivos centellean azulosos
En el sombrero de gala que calza la noche.
Desde allí he venido
No lo duden…
El nido de mis ojos tiene mirlos que se besan
En mi epidermis dormita toda la arboleda
Y en mi cabello florece un manojo de retamas,
¿No sienten como expelo el aroma de los boldos?
¿No ven como brotan tiernas, las ramas de mi boca?
© - Marysol Salval

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