Hoy me emociona
la eterna vida de mis cosas,
muebles antiguos con su aroma añejo
y tan llenos de recuerdos,
abro sus cajones y pienso
en los anteojos rotos allí guardados
son tantos que parecen
islas perdidas y amontonadas al tiempo
con mil imágenes en sus cristales,
algún guante que conserva caricias para nadie
y un millón de palabras
dormidas en papeles amarillos.
Hay tantas otras cosas que permanecen
en mis muebles viejos,
una acumulación de nidos
y mis manos
mis ojos
mi memoria
como golondrinas que libran a la lluvia
en una ecuación de supervivencia
siempre a ellos regresan.

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