de golpe hierve el alma,
en una sentada
bucear al fondo con fruición
y quedarse sin aliento, sin aliento;
el ansia se torna ágil, clara
sigue el hilo y desenreda
la madeja tortuosa,
avanza sin pausa por la linea
desde el horror
y la penumbra de la existencia
a la pureza y la claridad.
Allí se quiere estar,
beber desde ese cuenco
directo a la entraña
que se hace trizas y luego,
ya límpida, desde su eje
emocionante surge;
cómo explicar, cómo contar
el estruendo, el ardor,
el deliro del espíritu,
a quién le importa
si no somos nada,
poesía, poesía
tumulto de aves
mi razón sus voces
absoluta rendición.

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