
Al habernos encontrado tú y yo
en un nuevo intempestivo,
resplandeciente camino,
a dos voces afirmamos:
¡Tu lo tienes!
Y revolvimos las cajas de la mente,
Y revolvimos las cajas de la mente,
buscamos en los recovecos del espítitu
despertamos antiquísimos fantasmas,
mi mirada en tu alma,
tus pupilas en la mía:
¡Tu lo tienes! repetimos,
recuerda, lo forjamos juntos
frente a una hoguera encendida
al linde de un lozano bosquecillo.
cuya diáfana y cristalina forma
alumbró directo al corazón
y por décadas quedó en nuestra memoria
indemne a las penas del destino.
Lo buscamos a tientas por paisajes ignotos
cada uno con su imprescindible motivo,
¡Oh diamante valioso y perpetuo
aquello rutilante que anhelamos,
es su extravío tan nostálgico!.
Ay del tiempo y sus ciclones
que amontona arena en cada canto
y confunde hasta las estaciones,
aquella joya tan brillante
se perdió frente al extinto carbón
de un fuego otrora adolescente.
Mas, sí hallamos un gran deleite
al memorar el resplandor
de aquel festivo bosquecillo
con sus sendas impetuosas y alegres.
Ah diamante forjado frente al fuego,
tu valía quedó en lo que en ti pusimos,
tu destello estará por siempre en el recuerdo.
Marysol Salval
No hay comentarios.:
Publicar un comentario