
Para hallar la paz
a veces apelo al recuerdo
de algún hecho feliz,
ventana abierta
donde duerma el mar
a salvo de tormentas.
Apenas un esbozo,
una espiga que se salve
del confuso trigal
en la memoria,
sólo un instante
que traspase y se esparza,
una feraz luz
pletórica de quietud
pletórica de quietud
que infinita agradezco
aunque sea provisional
como balsa de náufrago.
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