
Sólo debes no perder la fuerza
que se desata súbito en tu interior
que se desata súbito en tu interior
para librarte al borde de sombrío fluir
del mundo y de su agravio.
del mundo y de su agravio.
Es una tregua invulnerable, una luz
que te sacude absurdos, penas y culpas,
que te sacude absurdos, penas y culpas,
de sinrazones poderosas capaces de cegar
los ojos de la persona mas cuerda.
los ojos de la persona mas cuerda.
No perder la fuerza heroica,
suscribirte a su alta cúspide
suscribirte a su alta cúspide
donde todo logra esclarecerse
y cada cosa ocupa su lugar preciso,
ese empuje femenino tan intrínseco
que es milagro aunque dure quizá una brizna,
más, suficiente para que impulse y conforte.
más, suficiente para que impulse y conforte.
Y de ese suceso íntimo, tan pequeño, tan corto,
aunque las cosas vuelvan a ser como fueron,
de tan grande milagro ardido y misericordioso
de tan grande milagro ardido y misericordioso
podrás continuar, mujer, y resistir honda de lumbre,
valiente, firme, y el brío acompasará tu marcha.
valiente, firme, y el brío acompasará tu marcha.
Marysol Salval
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