Pintura: Oswaldo Guayasamín

Para hallarte
derribo murallas,
Construyo puentes,
vacío mi casa;
para encontrarte
encumbro
la certeza intensa
que apronta el umbral
en donde soy aún
y donde ya eres Tú.
Vienes, te vas, regresas,
te haces lumbre,
y fulgor, y vida,
fresco trigo, dulce vid.
Tu amor vence todas las cosas
porque vienes en ellas,
en ti vibra la existencia.
¡Cómo colmas
el hálito y el nido!
Contigo todo llega, todo ocurre.
Sobrevienes desde afuera,
desde arriba, desde abajo,
Tú, desde dentro.
Así tan próximas crepitan
tus llamas insondables,
poderoso, sin riberas, peregrino,
hasta el último guijarro
de ti me da cuentas.
Eternidad, senda, sufrimiento,
la madre, los sueños, los hijos,
el amor y la muerte,
las ausencias, todos los arribos,
la poesía, todo en Ti,
el misterio, mis silencios.
Te confieso,
me creas y redimes cada día,
húmeda tierra
yo, entre tus manos.
Marysol Salval
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