Luego de una noche colmada de emociones, seguidilla de temblores que hacen corcovear hasta el alma, la sensación de vértigo continuará con certeza por un tiempo, y desde allí, la conmoción, el miedo, el dolor que conmueve, el sufrimiento de los más desposeídos. Con el corazón consternado hago esta reflexión y alzo un homenaje a la Patria, a esta tierra generosa, a sus hombres, mujeres y niños, nativos y extranjeros que hallan cobijo entre sus márgenes. ¡Adelante Chile!
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