Ya estamos muertos, reina
me dijiste,
y casi me convences,
pero al caer rendida
entre tus besos
el amor desbordó
su excelso cauce.
Hay momentos sublimes
como éste , entonces dije
con mi voz en suspiro
arrullando tus labios,
a pesar de lo etéreo,
intangible e insondable
el asombro revienta
su profundo secreto
y emerge la vida
a pesar de la muerte.
Marysol Salval
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