Pintura: Marysol Salval (Chile)
Mujer que te alegras como la añañuca
al ver tu sembrío dorado de espigas,
por ahí anda el ave silbando tu risa
y una llama blanca tranquila apacenta.
Te alegras, mujer, que labras la tierra
de papa y de quínoa donde están tus hijos
en paz y armonía, no quieres más nada
mujer laboriosa de trigo y quebrada.
Un nítido sueño veo en tus pupilas,
un brillo que cuenta desde tus ancestros
la magia heredada que alaba a los astros,
al cóndor andino y a la pacha mama.
Qué bella te he visto en sombrero de pana,
las trenzas al viento y tu manta a la espalda,
qué bella te he visto sentada en la plaza
mujer que te alegras como la añañuca.
Marysol Salval

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