Pintura: Maricarmen Sendon ( España)

Fue señal y dadivoso el arco iris
que se alzó espontáneo a sus espaldas
para que ellos juntaran sus fragmentos
esparcidos en diáspora penosa
en el paso forzoso de los años.
En pinares de ovales cabelleras
pudieron al fin darse y se quisieron.
Contuvieron el tiempo entre sus besos
fluyendo en los acordes de las aguas
sonatas en el río y el embalse.
Al rojo de bandadas y arreboles
celebrando el encuentro tan ansiado
su amor turbó las cimas de las lomas
y cubrió el esplendor de los paisajes
un afán, el deseo de estar juntos.
A media luz una
pasión desnuda
frente a un fogón que abrigó la lluvia
ablandaron la charla en vino dulce,
sopa tibia, recuerdos y tostadas,
una buena película y poemas
Alberti, los propios, y también Borges.
Más, como maldición a tajo abierto
volvió el golpazo seco de la cisma,
fue feroz ciclón, truenos y ventiscas
una brecha abrupta se tendió entre ellos
avivando el ardor de tantos años
de infructuosa y absurda lejanía.
Se hacen largas las sombras que los hunde
en oquedad nocturna, sus estrellas.
Pintura: Magdalena Rantica (argentina)

Se hacen largas las sombras que los hunde
en oquedad nocturna, sus estrellas...
Recostados allí ambos meditan
a que no ceje el empeño de tenerse,
toman el peso, el equilibrio, la distancia
buscando en la fuente razón y solvencia
que resuelva su mañana y su algoritmia.
Que no ceje el empeño, que no ceje
de vencer tamaña delicuescencia,
porque lo extraña y la extraña,
porque el roce hace el cariño, si,
pero el cariño ha de conducir al roce...
Marysol Salval.
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