Pintura: Ricardo Vivas ( Venezuela)

Bajo la atenta mirada de su madre portentosa
la pequeña jirafa descansa alegre y henchida.
Hace poco que ha nacido en la planicie africana
bajo la sombra espinosa de una suculenta acacia.
Es tan grácil la jirafa y ondulante al caminar
que parece que se cae en cada paso que da,
y cuando aprisa en la sabana ella se pone a trotar
revela agilidad la hermosa, goza de estabilidad.
Irradia inmensa ternura su rostro dulce y angelical
cuando mira en la distancia con tímida curiosidad.
Goza de formidable altura y de agudeza visual
y su cuello luengo garboso es seña de dignidad.
¡Qué dulzura de jirafa, qué bellísimo animal!,
es una auténtica atalaya cuando en grupos está,
ella ayuda a otras especies al enemigo avistar,
con su elevada presencia les otorga seguridad.
Una red de albas líneas lleva como collar preciado,
y las hojas de los árboles son el diseño especial
en su piel de celosía que la natura ha pintado
con los colores de otoño que tomó del herbazal.
Sé muy feliz, bebé jirafa, disfrutando de tu hábitat,
cercana a otros animales que viven en libertad,
gregaria junto a tu madre por la llanura has de andar
entre árboles y pastizales del África occidental.
Marysol Salval
Derechos reservados
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