La llovizna de esta noche
que humedece mis decires
talla surcos de colores
muy serena en mis cristales,
y mientras toca timbales
con ritmo ameno y alegre
bella historia cuenta, leve,
con sus tiernos manantiales.
Mientras ella va esculpiendo
sobre el vidrio mil ternezas
yo contemplo en la tibieza
a contraluz sus tersuras,
son tan bellos los deslices
y tan mansas sus cisuras
que mi pena va lavando
y la nostalgia disipa.
Así te quiero, llovizna,
que vas encalando mi alma
con tus colores mojados
y tu son blando de nubes.
Así te quiero, garúa,
ausente de viento y prisas,
te llevas todo mi llanto
dulce me dejas caricias.
Marysol Salval
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