Ciudadana del mundo, de aqui y de allá. Enamorada de la vida y agradecida de Dios. Le canto al amor en todos sus matices.







5/04/2014

A ti, madre...


Pintura: Oswaldo Guayasamín (Ecuador)




A ti, madre, que lejos estás
en alguna parte del infinito cosmos,

hoy se alzan mis ansias buscándote.

El mundo se queda vacío de pronto
en este devenir que no es más 
que dolorosa orfandad y congoja,
nada más triste que un adulto
sintiéndose huérfano y solitario.

Pero me anima el creer
que sólo se trata de un breve 

silencio, un pequeño vacío
entre tu espíritu y el mío.


No puede ser un eterno abismo 
esta dolorosa saudade, 
el amor es un supremo puente 
que Dios dadivoso ha tendido
para llevarme a tu encuentro.

Bendito puente puro y eterno,
el amor, que va mucho más allá 
de la humanidad y de la muerte.

Al sentirte ya estoy a salvo,
en la dulce caricia de tu voz
y en el leve temblor de tus manos,
tierna emoción que erige mi alma.

Recibe mis besos y mi amor
que vuelan a ti. Son ruiseñores

que se elevan hacia el cielo azul
 donde moras ahora, serena.


Ruiseñores cantando al encontrarte,
 un milagro etéreo en tu regazo. 
Y tú sonríes, y yo lo puedo todo,
 en tu seno se mitiga el quebranto.

No hay olvido, madre, es imposible,
estás en mi y yo en ti en un nexo
 de amor inmenso y omnipresente.


Marysol Salval
Derechos reservados




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