Ilustración: Claudia Tremblay

Cántame, madrecita,
dormirme quiero,
para olvidar el amor
que es flor de un día,
sufriendo su ausencia presiento que muero,
es que en sus brazos
estaba la alegría.
Cántame, madre, como
el ave canora,
cual dulce alondra
que anidó la retama,
ella con sus trinos
calma arrulladora
a la flor que airada, su corola inflama.
Ahora anhelo
acurrucarme en tu pecho
para que el dolor sea sólo un recuerdo,
tu voz serena en mi
corazón deshecho
hará que prospere una
lozana aurora,
tu canto tibio ahuyentará el despecho
del desamor aciago
que en mi alma llora.
Marysol Salval
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