Pintura de George Shook (USA)

Una frágil línea
entre la vida y la muerte,
nadie conoce sus confines,
sólo un suspiro tras la agonía
y meridiano llega el tránsito
que está lacrado en lumbre
desde el comienzo.
Basta un suspiro...
¡Si fuere tan sencillo
atravesar la línea
para empezar de nuevo!
¡Ah, ventanal luminoso,
de plácido refugio,
qué ascenso puro y claro
hacia el verdor de la fuente,
qué camino altísimo,
sublime y tan sereno!
Pero nada sabemos
del acontecer arcano,
¿cómo adviene la vida,
dónde rompe la muerte?
únicamente el vislumbre
tras el manto del enigma.
Las páginas del tiempo
dictarán nuestros pasos
dictarán nuestros pasos
quizá efímeros, quizá duraderos.
Dichoso entonces
quien de espíritu erguido
haya sembrado flores
en los campos fecundos
de las memorias.
Y pobre de aquél
de ensombrecido nombre
que deshecho se hunda
en la oquedad velada
del implacable olvido.
© - Marysol Salval
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