Pintura: Alejandor Escribano (chileno)

Cómo se ve gris el horizonte ahora
que ha subido el estallido
desde el fondo de la entraña,
remecidos los huesos y la carne
de todo ser debajo de sus cielos,
nada en pie ha esquivado
la epilepsia de esta tierra
que se agita de dolor al buscar
el ajuste nítido de su andamio.
El mar viene y lame sus heridas,
arremete la alarma que lo llama
y moja con su boca gigantesca
su náusea, sargazo y espumada.
Son espasmos los que ofrece la marea,
imparables lengüetazos que se alzan
al llamado corcovado de la tierra.
En nuestra orilla norte
el aliento se ha perdido,
el aliento se ha perdido,
no posee cánticos ni impulso,
sólo un jadear se deja ver, del miedo
que reseca de polvo las gargantas
ante réplicas convulsas pavorosas
que no cesan de clamar el vaticinio
donde encaja obstinado sus embates.
En esta tierra de fuego y de estertores
ahora habita una tristeza unánime
que alarga sus sombras quebradizas
por su angosto y perfilado señorío,
y desflora para muchos afligidos
de lágrimas y angustia concebida
el destino fresco de promesa y regocijo.
Marysol Salval
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