Ciudadana del mundo, de aqui y de allá. Enamorada de la vida y agradecida de Dios. Le canto al amor en todos sus matices.







10/10/2013

Juntos, dijimos...



Obra de Montserrat Gudiol

Oleo sobre tabla


Subiste al cielo a cazar astros y estrellas
y encendidos vibraron entre tus brazos 
para anidar tibios en mi corazón.
Muy juntos danzamos en el horizonte,
sobre una nube viajamos al Parnaso
al son de la cítara de Erato
y allí gozaron nuestras almas videntes
alzando castillos entre musas y hadas.

Cómo no iba a enamorarme de ti
si retiraste el vendaje de mis ojos
que fatigaba de fantasmas mi mente,
tus palabras embriagaron mis oídos,
tus caricias cicatrizaron mis llagas,
tu boca dulce apartó la soledad
y tu luz brillante me mostró el camino.

Juntos recogimos las flores silvestres
nacidas en nuestros campos soleados
y de mano fuimos por sendas de luces.
Juntos, dijimos. De aquí a la eternidad,
un paseo por la playa frente al mar,
un viaje sideral al azul más bello
logrando la cima pensada imposible,
la del amor inmortal y verdadero.

Pero todo aquello no fue más que un sueño
del que ahora tristes hemos regresado, 
un espejismo que se perdió en la bruma,
era un delirio del que ya nada queda
sólo un penoso y oscuro despertar.


© - Marysol Salval


Juntos dijimos

Subiste al cielo
cazador de astros
y estos encendidos
entibiaron tus brazos
sólo para mí, 
vibraron en mi corazón.
Muy juntos
danzamos en el horizonte
etéreos, gozosos
sobre nubes
 hacia el Parnaso
al son de la cítara de Erato
y nuestras almas videntes
alzaron castillos
entre musas y hadas.
Cómo no haber sido de ti
si alejaste mis fantasmas,
embriagó tu voz mi oído
cicatrizó tu luz mi pena
bálsamo de mis llagas.
Recogimos las silvestres,
las flores siempre bellas
en nuestros campos soleados
de mano, por sendas de luces,
dijimos: Juntos
de aquí a la eternidad,
un paseo hacia los mares
viaje sideral al azul más bello,
la cima pensada imposible,
amor inmortal y verdadero.
Acaso todo fue un sueño
del que hemos regresado,
un espejismo en la bruma,
un delirio, ¡oh delirio!
Ya nada de eso queda
la vida misma, tristeza
morir al despertar.








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