Aguada y tinta sobre cartón
de mi autoría
…y yo botando espuma por los pechos,
gozando al reyezuelo,
oliendo el grito de oro
del niño que parí.
gozando al reyezuelo,
oliendo el grito de oro
del niño que parí.
Ana Istarú
Cerrada
a la visión,
va
girando, girando,
sumida en
torbellino
húmedo y
vehemente,
apretados
los labios,
masticando
el dolor,
casi, casi
muere…
Tú
puedes, a sí misma
se dice,
siempre puedes
guerrera
de la vida,
sea la
ofrenda vital
que aluzará
tu vientre.
Por favor, ¡ah! Silencio,
el
llamado es ahora…
Una
mujer se rompe
en la
profundidad
de olas insondables…
Un ligero
destello
más
tarde la rebosa,
su
centro templa leve,
se va
sanando lento
lidiada
la batalla.
Ha
llegado el tiempo
de alzar
feliz su emblema,
valiente
bella aurora
una vez
más renace,
dadora de alas nuevas.
© - Marysol Salval

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