Cuando los arroyuelos
corran suaves y mansos,
cuando en la azul primavera
de sol alegre y claro
las flores engalanen los prados.
Cuando sacuda el viento
las copas de los árboles
y el campo se cubra
con húmedo manto.
Cuando junto a la lumbre
discurran los días lánguidos
en el invierno frío de sol opaco.
Cuando plena el alma
reluzca de entusiasmos
y cuando la oscurezcan
los crueles desengaños.
En los días de ventura
y en los de pena amargos
juntos siempre iremos
tomados de la mano
diciéndonos al unísono:
Amor, ¡cuánto nos amamos!

1 comentario:
Precioso hasta que me he emocionado.
Un abrazo grande y te felicito por el poema.
mar
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