Con intempestivos bríos
Se me metió el otoño
Por todas las rendijas
Me pilló desprevenida,
Tramposo, me embaucó
Con aires de conquista
Haciendo alarde
De sus besos y caricias.
Arrostró mi voluntad
De primavera perpetua
Y hasta la médula entró
Con su cellisca, para sorber
La savia dulce de mi follaje.
Forcejeó con todos mis decoros
Vendaval indómito e inconmovible,
Para dejarme luego
Desnuda en destemplanza
Mustia y lánguida
Como caduca flor en el estanque.
Tendré que tomar serias medidas
Y construir un fortín amurallado
Para guarecer mi vergel
De ardorosos arrebatos
Del embustero aquel,
Conquistador,
De cromáticos
Románticos.
© -Marysol Salval

1 comentario:
El ritmo atrapa
y suceden tantas cosas en tan poco
tiempo que uno se queda
felizmente aturdido.
Enhorabuena Marysol.
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