Agradecida de esta tierra fecunda
Que por años hospedó mis pasos
Dulce nido en noches de tormenta
De truenos, relámpagos y aguaceros
Y en espléndidas mañanas de sosiego,
Inagotable valle de bondades.
Agradecida
De los notros primaverales
Que con sus penachos rojos
Al poderoso viento
Con respeto reverencian.
Del coigüe, el arrayán y el canelo
Del maqui y el colihue
Refugio de liebres y conejos huidizos.
Del matico y la mosqueta rosa
Los helechos, las nalcas
La murtilla verde malva,
Del laurentino en flor
Que tiembla ante el roce
De las alas de doradas mariposas
Y en cuya sombra descansa
La memoria de mi amada perra.
Agradecida
Del rumor del lago y la vertiente
Y de las majestuosas montañas
Con sus cumbres siempre blancas,
Y del llanto del copihue
Que con sus lágrimas moja la quebrada
Y del río que alborotado de peces
Le va cantando tonadas
A la hermosa araucaria.
En mis oídos por siempre
Los narcóticos y dulces flautines
De gorjeos armoniosos
Que en la espesura ejecutan
Ocultos intérpretes alados
Saludando al crepúsculo.
Y en el valle, el aguilucho sorprendido
Abriendo sus alas ante el golpe sordo
De la voz de la bandurria
Y de los ecos estridentes del queltehue.
Aunque me vaya
Bordada quedará por siempre
En mi alma y mi retina
La mágica y divina estampa
De tan rico y majestuoso paraje
Poblado de la obra de Dios
Dondequiera que mis ojos
Asombrados se posasen.
© - Marysol Salval

4 comentarios:
Donde vayas estará contigo la naturaleza del asombro conmovido...
http://mikelbruno.blogspot.com
ciertamente es una preciosa tierra, la tuya...
besos.
Tu poema huele a eucalipto. Muy bello.
Abrz.
Hermosa tierra la tuya; hermoso poema lleno de sentimiento y nostalgia.-
Besos y un fuerte abrazo:
Antonio
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