Llega la nostalgia tramontana
de aquel verano que ya no existe.
Hace mucho
que tus verdes ojos se cerraron
y ahora contemplas el mundo
desde otras dimensiones.
El tiempo va pasando,
se aquieta el recuerdo,
ya no escucho el eco de tus pasos
firmes de lucha, largos silencios.
Dijiste adiós y eso fue todo,
pero para tenerte, padre
me basta el corazón,
y sin que tú lo sepas, etéreo,
todavía me llevas de la mano
al regazo tibio de tu estancia.
© - Marysol Salval
1 comentario:
Marysol
Excelente poema recordando a tu padre.
El tiempo pasa y se silencia el recuerdo, pero tu poema retumba en los confines del universo llegando hasta tu papá que te sonríe amoroso desde la eterna lejanía.
Besos.
Juan Antonio
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