
Quien quiera vivir rodeado de belleza, tiene que construirla para sí. Y eso no es difícil. Basta con que la respectiva persona se esfuerce por vivir de acuerdo con pocas y simples leyes naturales, intentando orientar sus pensamientos, palabras y acciones siempre en el sentido constructivo, en el sentido del bien. Si persevera en eso, su vida y también la propia persona, se volverán nuevamente bellas, como resultado de la acción de esas mismas leyes.
Los que orientan sus vidas de esta forma, son siempre bonitos. Son aquellas personas que parecen clarear el ambiente con su sola presencia, y que atraen magnéticamente a otras, también poseedoras de buenas cualidades. Hombres que inspiran confianza y mujeres que irradian gracia. Son bellos en el verdadero sentido de la palabra, poco importa si jóvenes o viejos.
4 comentarios:
Hola Marisol
Es cierto que el paso del tiempo
se lleva la belleza física. Pero lo realmente hermoso en una
persona, son los valores que va cultivando en el transcurso de la vida; la honestidad, sinceridad, respeto a los otros, la equidad etc..
Lo sublime del ser humano se encuentra por dentro y se irradia por fuera.
Estos días estaré fuera, cuando regrese te visito ¿Vale?
Un besote grande.
Asi es, estimada Conra, lo mejor de los seres humanos no se ve, se irradia. Por favor disfruta estos días lo mejor que puedas. Aqui estaremos siempre.
Un abrazo
Opino exactamente igual que Conra.
Un abrazo.
Un abrazo también para ti, María Angélica,como siempre, gracias por tu visita.
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