
Para decir adiós
solemos volver
al punto de partida.
Desandamos la senda
en el tren de la vida
y aceptamos resignados el dolor
que va acechando en los andenes.
Una se despide mansamente
pero tiende a detenerse
en la morada del recuerdo.
Sucede que el alma
se acostumbra sólo a observar
la inexorable partida de las cosas
aferrándose a su estela de ternura
porque es imposible regresar
a recorrer de espaldas el camino.
la inexorable partida de las cosas
aferrándose a su estela de ternura
porque es imposible regresar
a recorrer de espaldas el camino.
1 comentario:
Precioso poema. Felicitaciones. LUCIA GÓMEZ
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