Pensé que yo sería la mujer de esta imagen. No habría ningún fracaso en mis relaciones amorosas, ningún conflicto por mi profesión (he tratado durante 20 años de encontrar un equilibrio viable entre el hogar y el trabajo), y tendría un número infinito de niños.
Esta imagen es un legado del tiempo en que fui criada en los años sesenta. Es un retrato compuesto por momentos de mi niñez que quiero preservar y que siempre pensé en recrear para mí y para mis hijos. Ahora soy una mujer del 2008 que vive en un mundo diferente. Tuve por mucho tiempo que arreglármelas sola con mis hijas, me valgo por mi misma, me ocupo de ganar dinero y pagar las cuentas y de las reparaciones de mi auto. Soy una mujer para quien el matrimonio igualitario se transforma en una necesidad. A veces me he preguntado: ¿Soy acaso una buena madre? ¿Paso demasiado tiempo preocupada de mi trabajo? ¿He defraudado a mis hijas?...Y me he sentido culpable por no haberles dado la clase de atención que me dice la imagen de madre que está en mi mente y en mis recuerdos.
Muchas mujeres actuales piensan y sienten como yo. Pero no sabemos como resolver esta ambivalencia, después de todo, ya no vivimos en el mundo en que vivieron nuestras madres cuando tenían nuestra edad. En aquel tiempo los papeles estaban mejor definidos, ciertos valores morales se daban por sentados, las cosas eran más tranquilas, más sencillas. Ahora tenemos que escoger nuestro camino entre valores y opciones divergentes, los cuales nos imponen exigencias que no podíamos haber previsto cuando crecíamos y forjábamos expectativas para nuestra vida. Hoy, nuestras vidas son a veces conflictivas y nos sentimos inseguras, recelosas, estamos a la defensiva en los papeles que hemos asumido.
Las amas de casa dicen que a menudo se sienten aisladas y solas, y las mujeres que nunca han tenido la oportunidad de quedarse en casa suelen pensar románticamente en lo que hubieran sido sus vidas como amas de casa.
Así pues, las mujeres seguimos divididas entre lo viejo y lo nuevo, vacilamos entre ambas imágenes, buscando proporción, claridad, definición. Sería de gran ayuda poder aceptar la ambivalencia que hay en nosotras pues no es probable que desaparezca. Siempre habrá una parte de la mujer que suspirará con una novela romántica. Pero también somos animosas y podemos hacer algunos de los más difíciles trabajos. Como los hombres, las mujeres somos a la vez fuertes y vulnerables, una mezcla de las viejas imágenes y de las nuevas. Ambas partes valiosas y merece la pena que nos aferremos a ellas.
5 comentarios:
Deduzco que eres una mujer fuerte, amorosa con tus hijas, trabajadora y una artista.
Escribes muy bien y te animo a que continúes por la senda de la literatura.
Opino igual que Juan.
Y bienvenida a mi sitio.... gracias por visitarme.
Tu blog es muy agradable de visitar.
Saludos.
Y te vas a mis links.
Estimado Juan:
Muchas gracias por tus palabras y por visitarme. Intentaré continuar escribiendo, cada día aprendo algo más. Ahhh, Tu blog va muy bien..Sigue asi...
Un abrazo :)
María Angélica:
Lo mismo digo de ti. Un abrazo y quedamos enlazadas, espero que formemos una bonita amistad.
Gracias por venir.
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