Ciudadana del mundo, de aqui y de allá. Enamorada de la vida y agradecida de Dios. Le canto al amor en todos sus matices.







6/05/2008

Querida Mayra


Ayer empaquetamos lo que había quedado de tu niñez. En 10 días mas tendrás 13 años, y me dijiste que ya era tiempo de hacerlo. Así que llevamos tu casita de muñecas, la cunita y todos los juguetes al cuartito de atrás.
Ahora quieres colgar carteles en tu cuarto, y llevar tu equipo de música para que parezca el de una jovencita.
Eres la tercera de mis hijas; por tanto, tu petición no me sorprendió. Por tercera vez, la única sorpresa fue que sucediera tan pronto. ¿No acababas de nacer? ¿Cuándo dejaste de tener miedo a la oscuridad? ¿Cuando fue la última vez que jugamos a las escondidas y que me gritaste, tan fresca: " Aunque no estes lista, alla voy?.
Ahora, aunque no esté lista, aquí vienes, en parte niña, en parte mujer, llena de contradicciones, ansiosa de ir mas allá de lo que ya sabes para indagar cosas nuevas e interesantes.
Esto quiere decir, que casi ya eres una adolescente, que en los próximos años te sorprenderás de lo poco que sé de lo que está de moda, sobre lo que ya no se usa, o sobre lo que es más refinado. Es muy probable que si algo me guste a mí, a ti te desagrade; que cuando charle con tus amigos, te sientas incómoda; que cuando no te permita hacer algo, me digas que las otras jovencitas de tu edad lo hacen.
En consecuencia, en ocasiones pensarás que soy la madre más torpe, mala e injusta que jamás haya existido. Yo creo que está bien, ya que te quiero lo suficiente como para correr el riesgo de no agradarte siempre.
Lo que hace mi maternidad muy difícil es saber que no te puedo dar un billete seguro para la vida adulta; que no puedo llevarte de la mano hasta ella. Es un viaje que tienes que hacer sola. Lo único que puedo prometerte es mi inalterable compromiso contigo, incluso cuando lo que tu desees sea que me vaya muy lejos de tu presencia. Puedo guiarte, contarte mis experiencias, pero lo que tu decidas es responsabilidad tuya.
Te esperan sueños por realizar, gente por conocer; la independencia está a un paso, y te hace señas. Pero recuerda siempre que esto no sucederá de la noche a la mañana, aunque así lo desees.
No hace mucho, cuando querías que te prestara atención pero creías que no te hacía caso, me tomabas la cara entre las manos y me advertías: " Mami, óyeme con los ojos y veme con el corazón".
¡Cuantas cosas me has enseñado! Siempre has sido soñadora, poeta; siempre has buscado el arco iris después de la lluvia. ¡Gracias hijita, por la felicidad y belleza que me has dado! Ojalá que siempre veas la vida no sólo con los ojos, sino, también con el corazón.
Te quiere, tu madre
Mary

(Hijita, ésta carta te la escribí hace tres años, he querido rescatarla ahora que cumpliste 17 y que vas dando pasos agigantados hacia la madurez. Quería que supieras que sigues siendo mi niña, mi compañera, mi soñadora poeta, y que te sigo oyendo con los ojos y viéndote con el corazón.)

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