Cuando el sendero inmovilice el paso,
renunciando a seguir; cuando la tarde
niegue al sol su descenso hacia el ocaso
y el león ante el ciervo se acobarde;
cuando el sediento labio sobre vaso
rechace el agua aunque la lengua le arde;
cuando este viejo mundo esté muriendo
yo aquí, perseverante te seguiré queriendo.
¿Qué pasa con el convento?
Nos dejamos arrastrar por el claustro de la tristeza
renunciando a seguir; cuando la tarde
niegue al sol su descenso hacia el ocaso
y el león ante el ciervo se acobarde;
cuando el sediento labio sobre vaso
rechace el agua aunque la lengua le arde;
cuando este viejo mundo esté muriendo
yo aquí, perseverante te seguiré queriendo.
¿Qué pasa con el convento?
Nos dejamos arrastrar por el claustro de la tristeza
¡Vamos!
¡Abran las ventanas!
Que llegue la brisa esperanzada y alegre
la de siempre, la nuestra
y salgamos, que aunque el tiempo no sea amable
aun podemos divertirnos.
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