
Cuando esos entonces
de nuestras vidas
nos permitan unir las horas
juntaremos los días a las noches
para sumarlos a nuestros deseos.
Cuando las exigencias
no me urjan tanto
haciéndome volver el rostro
sin mirar el tuyo
habré abierto la senda
para llegar a ese destino
horas y días juntos.
Cuando llegue ese entonces
si la espera no ha matado
ni tu amor ni tu cariño
es que siendo madre
habré aprendido contigo
a ser mujer otra vez.
de nuestras vidas
nos permitan unir las horas
juntaremos los días a las noches
para sumarlos a nuestros deseos.
Cuando las exigencias
no me urjan tanto
haciéndome volver el rostro
sin mirar el tuyo
habré abierto la senda
para llegar a ese destino
horas y días juntos.
Cuando llegue ese entonces
si la espera no ha matado
ni tu amor ni tu cariño
es que siendo madre
habré aprendido contigo
a ser mujer otra vez.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario